Real estate Spain

La teoría de la villa burbuja

Nadie puede negar que la  tranquilidad y seguridad que te ofrece el vivir en una villa es superior a la de vivir en una casa o en un apartamento, eso todo el mundo lo tiene claro, casi todo. La mayoría de amigos que ya están casados, coinciden en que una villa  es mucho más confortable para una familia porque  los niños están más seguros, corren menos peligros, se conoce   con más cercanía a los vecinos y porque  se esta  dentro de un perímetro  resguardado por seguridad particular, muy distinto a  vivir en un apartamento o una casa en la ciudad.

 

Una villa se convierte en un refugio, en  un lugar aislado de la vida  cotidiana donde se  blinda a los residentes de los temores, de los riesgos y de las  ansiedades comunes de vivir en esa selva de cemento que es la ciudad. Esto, la mayoría lo encuentra beneficioso –me incluyo-, pero hay personas que  lo ven como  un factor perjudicable, especialmente para la formación de los niños.

 

Hace unos días me encontré con mi  antiguo amigo, Javier, no lo veía hace varios años desde que se fue a vivir a Almería. Nos tomamos un café y conversamos sobre todos los pendientes; fútbol, mujeres, amigos, trabajo, familia y temas de actualidad. Hasta que saltó a la palestra el tema de las villas, él se había mudado recientemente de una hacia una casa más grande y cómoda en la ciudad, eso luego de vivir casi tres años en la villa y de experimentar –según él- esa sensación de  seguridad excesiva y aburrida por la que decidió mudarse.

 

Me explicó que  estaba de acuerdo en que un avilla era mucho más segura, pero a la vez me  desplomó  con su teoría de la villa burbuja. Dijo  con una seguridad  de político envidiable, que la excesiva protección que la villa ejercía sobre los residentes  formaba una especie de  ausencia de comportamiento  en casos de situaciones peligrosas, haciendo más indefensos a los chicos y más accesibles a los riesgos de la verdadera ciudad.

 

En su teoría, los niños que vivían en las villas, crecían sin estar acostumbrados a los riesgos que un niño común de ciudad pasa a esa edad, y que le ayudan a conocer y anticiparse a los riesgos mediante el uso y asimilación de las experiencias (es cierto, parecía toda una teoría  psicológica y antropológica, Javier había estudiado ambas carreras y se especializaba en el estudio de las culturas híbridas, por eso su lenguaje medio complicado que intento reproducir para darle la misma seriedad con que me contaba sobre el tema ), me decía que este efecto sobre los niños, además de protegerlos y de brindar una tranquilidad supuesta por los padres, los formaba  con poca capacidad de resistencia y asimilación de  experiencias en una edad ya mayor como la adolescencia, esto también podría inferir en  dificultades para Inter. Relacionarse con chicos de otros lugares, para comunicarse y para desarrollar correctamente su habilidad Inter. Personal.

 

El efecto burbuja entonces se producía, la villa habría funcionado como una especie de burbuja que aislaba al niño del exterior y que al crecer se rompe para dejarlo  desprotegido de una realidad mucho más tosca y agresiva a la de la acostumbrada dentro de la villa. Esta teoría suena absurda y  me hizo reflexionar sobre el peligro de mezclar café con una decena de copa de vinos. Las burbujas podían  quedarse en el cerebro.

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EL ÚLTIMO VUELO DEL AUTO FANTÁSTICO

La personalidad de los coleccionistas es bastante extrañan por decirlo menos y ojo que lo dice un coleccionista. En efecto, quien escribe es un gran coleccionista de música en todos sus formatos, vinilo, casete, CD, DVD, MP3 y VHS, creo que no se me olvida ningún medio físico. El coleccionista es capaz de dejar de comer con tal de adquirir esa pieza que falta en su colección, ese objeto de culto que llena el vacío que sólo el coleccionista dedicado puede ver. Claro que hay precios y precios, sumas exorbitantes que nadie en su sano juicio asumiría, incluso puede haber objetos tan costosos que con ese dinero se podría comprar un terreno mediano en España. Ahora que recuerdo, en los días pasados me enteré que el Auto Fantástico está siendo subastado a través de un conocido portal de compra y venta por Internet. Así es, el recordado Kit viene siendo ofertado con un precio base de 40 000 dólares americanos al mejor postor. Por la noticia pude enterarme que el automóvil, un Pontiac Trans Am de 1982, había pertenecido hasta hace poco a otro coleccionista que en su momento llegó a pagar 69 000 dólares para adjudicárselo en una subasta hace muchos años. La noticia no quedaba allí y contaba que dicho coleccionista había muerto sorpresivamente cuando uno desconocidos, al parecer sicarios, le dispararon a quemarropa sin razón aparente. Son ahora los abogados del fallecido coleccionista quienes han puesto en venta algunas de sus propiedades para poder cobrar sus honorarios, entre ellas su inmobiliario y su auto más querido, el Auto Fantástico.

Al enterarme de esta noticia, supe que el último dueño del Auto Fantástico, prefirió adquirir el automóvil en lugar de comprar una propiedad donde pensaba construir una especie de villa para coleccionistas. En efecto, al parecer la oportunidad de adquirir a Kit, se presentó de improviso y no se lo pensó dos veces. Lo que me pareció raro es el precio tan bajo que alcanzó el auto deportivo, pues pensé que, al tratarse del auto de una serie clásica de los años ochentas, su cotización no debería bajar del medio millón de dólares. Parece que esto no fue así y no hay tantos nostálgicos de esta serie, al menos no para pagar más de 50 000 dólares. Si yo dispusiera de ese dinero, compraría el Auto Fantástico de inmediato sin importarme que los nuevos dueños hayan aclarado que el auto no hace habla ni hace piruetas y tampoco vuela. Es que, además de coleccionista, soy un gran nostálgico de esta serie y de otras de esos mismos años, son mis años maravillosos. Recuerdo que daban esta serie en horas de la tarde, cuando mis amigos y yo estábamos en pleno partido de fútbol y sin dudarlo, suspendíamos el encuentro por más acalorado que este estuviere. “Ya va a comenzar el Auto Fantástico” decíamos casi al unísono y cada uno salía disparado hacia su casa. En mi caso, llegaba en menos de tres minutos pues vivía enfrente del parque donde jugábamos. Ni bien cruzaba la puerta de mi inmueble, mi madre me exigía que tomara una ducha inmediatamente, era lógico, llegaba sudoso y mugriento. En esos momentos, me encerraba en mi habitación y abría la llave del agua, dejando que ésta corriera mientras yo me echaba cómodamente a ver una de mis series favoritas.

Recuerdo que cuando David Hasselhoff, en el papel de Michale Knight, presionaba el botón que decía Turbo Boost, quien escribe se levantaba de la cama como un resorte y pegaba la cara a la pantalla tratando de desentrañar el misterio del vuelo del Auto Fantástico. Obviamente, el único truco consistía en un juego de cámaras que en la época actual resultaría rudimentario y hasta ofensivo, pero en esos momentos fueron parte de los sueños de muchos chicos. Todos pensaban comprar un auto fantástico cuando trabajaran. Quizá algún día puedas toparme con Kit mientras chequeo algunos discos que estén a la venta en Internet.

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La posible amenaza de que Hugo Chávez compre una villa española

Hace un par de años un amigo mío se mudó a una villa. Era un unifamiliar la propiedad que tenía ahí, y vivía con su esposa su hija y su suegra. Él era el único hombre de la familia por lo cual cuando vivía en el centro de la ciudad siempre andaba preocupado de lo que le pasara a las personas que vivían con él. Fue por esa razón por la cual decidió mudarse a una villa, y comprar ahí un inmueble que le permitiera contar con gran comodidad pero sobre todas las cosas con gran tranquilidad, ya que veía a su hija crecer en paz, rodeada de otros niños de su edad que también habían crecido en un ambiente seguro.

 

De ese modo aislaba a su familia de los peligros de la ciudad. Y eso era lo que se había propuesto en realidad. De ello me pude dar cuenta este fin de semana que acaba de pasar. Debido a que me invitó a mi y a mi familia a pasar unos días con ellos, ya que nuestros hijos eran amigos desde muy pequeños y también lo eran nuestras esposas, y porque hace mucho tiempo que no habíamos tenido la oportunidad de vernos y de preguntarnos cómo estábamos. En fin, la cuestión es que cuando llegamos empezamos a hablar de muchas cosas, que incluían el deporte, y las rivalidades de siempre, ya que él es hincha acérrimo del Real Madrid, mientras que yo soy uno de los mayores fanáticos de Fútbol Club Barcelona. Pero al margen de la posiciones en la tabla de méritos del torneo español de fútbol, o de los triunfos o derrotas de uno u otro equipo, siempre estábamos tratando de hacer que cada uno se sienta mejor con su equipo ridiculizando al otro, pero en son de broma, porque en verdad éramos muy amigos y nos respetábamos en ese aspecto.

 

Sin embargo ya un poco entrados en copas, la conversación entró en terreno político, donde ambos teníamos más coincidencias que diferencias, así que ya todo iba en un rumbo normal. Pero como en verdad nos aburría la política, empezamos a hablar de “sucesos importantes”. Como por ejemplo el inolvidable “¿Por qué no te callas?” del Rey de España  a Hugo Chávez. Y toda la parafernalia que supuso ese hecho tan inesperado. Y ello nos llevó justamente a pensar en que Chávez, luego de la derrota en el referéndum del domingo, podría mudarse a algún otro lado para ocultar su vergüenza.

 

Y pensamos en que sería graciosos que se mude a una villa, donde todos los residentes buscan paz. Él se convertiría más bien en una amenaza para los niños y también para los adultos, que no lo soportarían y lo mandarían también a callar. Bien podría convertirse Chávez en uno de esos monstruos sociales que asustan las localidades más tranquilas, que  es donde las personas menos se esperan encontrar a un ser así. De seguro todas las personas huirían despavoridas de las villas para instalarse de nuevo en el centro de las ciudades, prefiriendo los delitos comunes dentro de una sociedad a ser vecinos de Chávez en una villa en España, o en cualquier otra parte del mundo.

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Un nuevo apartamento y el cambio de mi suerte

Hace unos días estaba caminando por las calles de Madrid, tratando de ordenar mis pensamientos en cuanto a unos asuntos que acababan de ocurrir y que necesitaba solucionar muy pronto pues habían tomado carácter de urgencia en los últimos tiempos, y yo los había dejado pasar, hasta que ya fue muy tarde y estaban a punto de explotar. Uno de esos problemas era el de una mudanza que tenía que realizar.

 

El dueño del apartamento en el que residía en esos momentos me había avisado con bastante anterioridad que su hijo se iba a mudar al lugar que yo estaba ocupando, y que ya no iba a poder rentarme más ese inmueble. Debido a eso yo debía buscar un nuevo apartamento, y enfatizo debía, porque no lo hice. Bien, de esa manera, entre descuidos y olvidos fueron pasando las semanas, una tras otra hasta que llegó el día en que el hijo del dueño se apareció en la puerta de su casa. Este le dijo que se quedaría un par de días en su casa mientras yo terminaba de sacar todas mis pertenencias del apartamento, pero la cuestión es que yo no tenía que terminar de sacar las cosas, porque ni siquiera había empezado a empacar. Y ello ocurría porque desgraciadamente no tenía un lugar a dónde ir. Sí, estaba a punto de ser desalojado de lo que había sido mi casa por más de dos años, y no tenía ahora un techo que me cobije.

 

Fue cuando estaba sumido en los pensamientos más desafortunados cuando levanté la mirada y vi en la fachada de una casa “Vendo o alquilo”, seguido por unos números de teléfono. De inmediato se iluminó otra vez mi panorama porque tenía en frente la posibilidad de conseguir el inmueble que necesitaba con tanta urgencia. En realidad en ese momento me habría valido lo mismo comprar un unifamiliar en una villa, o rentar un cuarto pequeño en el centro de la ciudad, lo único que quería era poder contar con un lugar para poder vivir, porque era totalmente  claro que el apartamento en el que había estado viviendo iba a pasar a ser el inmueble del hijo de señor que muy amablemente me había avisado con tiempo suficiente lo que ocurriría. Y fue más bien mi irresponsabilidad la que me había empujado hasta este callejón sin salida. Aunque ahora podía vislumbrar un pequeño agujero que me daba esperanzas para poder seguir soñando en arreglar este asunto lo más antes posible para poder volver a mi estado de tranquilidad habitual.

 

Felizmente para mí, nadie aún había hecho una oferta por el alquiler del inmueble por el que ahora me interesaba. Mi fortuna cambió tan súbitamente que no podía creer que al siguiente día de haber encontrado ese lugar casi por casualidad, ya me estaba mudando. Pensar que casi pasó desapercibido, y que llegué a esa calle divagando por varios lugares, me hace pensar en cómo la suerte me había favorecido esta vez, y en la gran fortuna que podría acompañarme de ahora en adelante si no cambiaba mi suerte. Tal vez era hora de empezar una nueva etapa de mi vida, alquilando un nuevo apartamento, y con una nueva racha de suerte, seguro que la vida me empieza a sonreír.

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El regreso de la niñez en medio de una casa

Hay ocasiones en las cuales el recuerdo de algunas cosas de mi niñez me hacen realmente muy feliz; por eso creo que todos aprovechan cualquier momento de su vida para poder volver a vivir esos momentos que antaño nos hacían reír sin que ninguna preocupación se colara en nuestras cabezas.

 

Eso es justamente lo que hice mientras supuestamente se debía de terminar todo el proceso de mudanza que mis padres habían iniciado después de comprarse un inmueble en una villa. Mi hermano y yo vivíamos en apartamentos separados desde hace mucho tiempo ya, y nuestros progenitores habían decidido mudarse, pero justo la semana en que iban a llevar gran parte de sus cosas a su nueva casa, iban a realizar un viaje que habían planeado desde hace muchas semanas atrás, para celebrar su aniversario.

 

Bueno, la cuestión es que mi hermano y yo nos íbamos a encargar de finalizar todo lo que ellos ya habían avanzado. En realidad sólo teníamos que guiar al camión de la mudanza desde su antigua casa muy cerca del centro de la ciudad hasta la ubicación de su nuevo inmueble en una villa. Como ya estaba todo dentro del camión pero el conductor aún iba a ir a almorzar, decidimos que yo me adelantaría para ir acomodando algunas cosas en la casa, pues de a pocos ya habíamos estado llevando algunas cosas en el coche que papá había dejado a nuestra disposición mientras él no estaba

 

La cosa es que como yo ya estaba allá, tan sólo me quedaba esperar a que llegase mi hermano, por lo que decidí empezar a andar en una bicicleta que había usado en mi niñez. Pero lo peculiar fue que lo hice en el interior del inmueble. E hice eso básicamente por dos razones: la primera era porque la bicicleta que había encontrado era bastante pequeña para mí, y aunque la podía montar casi sin dificultad, prefería no hacerlo en la calle, pues podría ser víctima de algunas burlas, incluso de los más pequeños que por allí jugaban. La segunda razón, y en realidad más fuerte para haber tomado esa decisión es que recordé que cuando yo era niño andaba por mi antigua casa con esa bicicleta todo el día, pues no salía a veces a la calle y prefería quedarme rondando los muebles como si mi bicicleta fuese un auto y la mesa, el sofá, las cómodas, unas calles más por las que tenía que andar

 

En este juego me la pase casi toda la tarde, tratando de recordar los buenos momentos que pasé en mi infancia pensando que yo era un conductor, con mi gran imaginación. Y justamente por ello no me percaté que muchas horas después de lo previsto no había llegado mi hermano. Fue entonces que lo llamé para ver qué le había ocurrido, pues ya se estaba demorando demasiado en llegar. Cuando me respondió, casi disimuladamente noté algo de vergüenza en su voz. Se había perdido hace ya más de dos horas y no encontraba la dirección. Tuve que dejar la bicicleta y el recuerdo de mi niñez para salir a buscarlo y tratar de que llegue antes del anochecer, pues entonces ya no dispondríamos de mucha luz para realizar la mudanza.

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Comprando una casa en una villa

Cuando se tiene que tomar la decisión de comprar una propiedad, por lo general se hace muy difícil poder llegar a una decisión, pues son varias las cosas que tienen que definirse antes de concretar cualquier trato. Pero definitivamente la decisión más certera, y la que más tiempo debe tomar, para que sea llevado a cabo de la mejor manera el proceso de compra, debe ser la de en qué lugar se va a comprar el inmueble.

 

Es decir, en medio de la ciudad, o en alguna parte en al afueras de esta. Eso depende de quien comprará la casa, y también de su familia, ya que esta decisión debe ser tomada por todos los miembros de la familia que van a vivir en el inmueble, se debe llegar a un consenso. Para que una vez efectuado el negocio con alguna agencia inmobiliaria, algún hijo o hermano, no sienta que va a vivir en un lugar al cual no pertenece.

 

Las posibilidades de compra de una casa son variadas, por eso cuando tuve que elegir hace un par de años el lugar al que nos íbamos a mudar mi esposa, mis dos hijos y yo, decidimos que lo mejor sería comprar una casa en un villa, pues hasta ese entonces habíamos vivido en un apartamento en medio de la ciudad, y la verdad es que a ninguno de nosotros nos había gustado mucho esa experiencia. Ello se debió, en primer lugar, a que nuestro apartamento se hallaba en uno de los pisos más altos del edificio, por lo que siempre demorábamos más en llegar, y además se hacía más cansado cuando el elevador estaba ocupado. Sumado a esto, teníamos que lidiar con vecinos que no eran precisamente los mejores: un par de maestros bastante gruñones que no perdían la oportunidad para quejarse de cualquier cosa que sucediera en el edificio.

 

Sucedía también que la bulla de la ciudad no nos dejaba tranquilos en lo absoluto. Al parecer, ninguno de nosotros cuatro había sido hecho para ser personas urbanas, que soportaran el convivir con una ciudad tan grande y con tanto movimiento. Necesitábamos un lugar más tranquilo, en donde pudiéramos disfrutar de las cosas que en verdad nos gustaban. Por todo ello decidimos mudarnos de ahí e ir a vivir a un lugar distinto. Por eso cuando se presentó la opción de comprar una casa en una villa, nadie lo dudó, y todos dimos el sí. Era una decisión unánime.

 

Después de algunos contactos con una agencia inmobiliaria, y de poner en orden todas las cosas para nuestra mudanza a lo que sería la nueva casa, nos dispusimos a disfrutar del poco tiempo que quedaba para que por fin vayamos a vivir a un lugar que sea de nuestro agrado. Y para cuando finalmente llegamos, nos dimos cuenta de la diferencia, no de vivir en una villa, sino de vivir en un lugar en el que uno se siente a gusto. Por ello, si usted tiene la oportunidad de mudarse a un lugar en el que cree que se sentirá mejor, no lo dude, hágalo y mejorará su vida.

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La seguridad no se compra con el dinero

Las comodidades que ofrece el poder comprar una propiedad en una villa por ejemplo, representa un lujo que solo algunos pueden permitirse. Mientras más cerca de la tranquilidad se pueda sostener una vivienda, mejor para los residentes. Al menos eso piensan la mayoría, pero en estos días hemos tenido un ejemplo claro de que mientras más cerca se esté a la naturaleza, y más lejos del centro urbano, los peligros no disminuyen; tan sólo se transforman en graves amenazas naturales.

 

El ejemplo al que me refiero es la gran cantidad de viviendas que han sido destruidas  por el incendio que ha azotado el estado de California, en Estados Unidos. La mayor parte de las viviendas que han resultado por completo calcinadas e inhabitables, estaban en el límite del área urbana y de la zona de bosques. Es por ello que las llamas de fuego que arrasan con todo lo que se encuentra en su camino no han tenido diferencia cuando llegaron a las casas, y siguieron su camino dejando a muchas personas sin sus hogares. Claro que casi en su totalidad las personas de este caso eran multimillonarios que elevaban sus viviendas en las zonas más caras y lujosas de la región.

 

Entre los que estaban en este inmenso infierno que fue ocasionado por la naturaleza se encontraban grandes conocidos en el medio nacional de Estados Unidos, pero también internacional. Se encontraban desde abogados con contactos tan grandes que hasta a George W. Bush, presidente de los Estados Unidos, fue a inspeccionar la zona y consolar algunos de sus conocidos por la tragedia (quizá debió actuar con igual rapidez y preocupación cuando el huracán Katrina azotó Nueva Orleans). Pero no sólo personajes de la índole política tenían hogares en esa zona sino también famosos actores conocidos por todo el mundo gracias a las películas que Hollywood produce año tras año como si se tratara de simples productos realizados en una fábrica multinacional.

 

Es bastante conocida la fama de la zona de San Diego, por el lujo que ostenta y la calidad económica de sus residentes, quienes se aglomeran uno tras otro en esta área oeste de Estados Unidos, para disfrutar de las playas, de los bosques, de la tranquilidad, y, en sí, de todo lo que su dinero puede pagarles. Pero esta vez, ni el dinero les ha salvado, y más bien todo lo que habían construido con él ha sido devorado por el fuego, que no ve las diferencias entre ricos o pobres, y simplemente atraviesa grandes hectáreas consumiendo todo lo que se le interpone en su camino.

 

Halle Berry, Mel Gibson, y muchos otros más son ejemplos de actores que cuentan con una vivienda en esa zona, y que han tenido que evacuar por el peligro que representa permanecer en sus viviendas. Los inmuebles -los que aún quedan en pie- ya no tiene  a sus habitantes, todos han sido evacuados lejos de la zona de peligro. Como vemos en este caso una gran propiedad inmobiliaria en una zona alejada y tranquila no asegura que algún peligro pueda destruir la vida dulce que se lleva. Nadie en este mundo está libre de un incidente como este. Cuando la naturaleza arremete con fuerza, lo hace sobre cualquiera.

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¿Villa, chalet, apartamento?

Son pocos quienes tienen la posibilidad de escoger entre alguna variedad de inmuebles cuando se trata de seleccionar el lugar en el que se va a vivir. Por lo general esta posibilidad se destina a aquellos que cuentan con mayores ingresos económicos, y por lo tanto están dispuestos a pagar una mayor suma de dinero por alguna propiedad. Pero ¿más allá de una tradicional casa en la ciudad, o un apartamento rentado, en caso de otras personas, cuales con las opciones de inmuebles que pueden comprarse en España, y que las personas prefieren?

 

Pues la respuesta es muy variada, y en verdad depende de los gustos de cada quien. Si todos los españoles, o aquellos que residen en este país tuvieran la misma posibilidad de comprar una casa al precio que sea, y todas estuvieran en las mismas condiciones podríamos hacer un análisis de las preferencias inmobiliarias. Pero como esto no sucede en la realidad, tan sólo tendré que hacer un repaso exponiendo cuáles son aquellos inmuebles que algunos pueden pagar, más allá de la necesidad de una vivienda.

 

En primer lugar, dentro de las mismas ciudades están las casas y los apartamentos que mantiene la visión de centros urbanos. En ellos las personas más tradicionales pueden seguir viviendo de acuerdo al mismo ritmo de vida que siempre han mantenido y sin optar por algo totalmente nuevo a lo que tengan que adecuarse. La diferencia aquí radica básicamente entre la opción de casa o apartamento, entre los cuales la diferencia se tiene primordialmente en la privacidad o aislamiento, que es mayor en una casa, ya que este elemento se pierde un poco al compartir edificios de apartamentos con mucha personas.

 

Otra opción es la de la compra una casa fuera de la ciudad. Ello para aquellos que prefieren un poco más de tranquilidad y seguridad. Por lo que una elección altamente frecuente es escoger la compra de una propiedad en una villa. Aquí se puede gozar de mayor confianza por el ambiente que rodea a la comunidad. Justamente porque quienes escogen estos inmuebles buscan un elemento de distanciamiento con el bullicio y el movimiento de lo urbano. Otra opción de compra, entre aquellos que pueden pagarlo, es una casa cerca de la orilla del mar. Hay lugares que mantiene un buen clima durante gran parte de año, por lo que una casa de playa no es mala opción. Más aún si lo que se desea es esparcimiento tranquilo, y también, en cierta medida, privado.

 

Estas son las opciones más comunes. Todas ellas conforman el abanico de posibilidades que se tiene para escoger las futuras casas  De esta manera, se presentan muchas opciones pero sólo al alcance de unos cuantos que pueden asumir ciertos gastos con alguna normalidad. La compra de inmuebles, ya sea en el centro mismo de la ciudad, o en zonas más alejadas de esta, representan elecciones que se tienen y que nos sirven para ver las elecciones de búsqueda de viviendas. Pero esto sólo puede ser hecho en parte, pues no todos cuentan con la posibilidad de la compra que desean. Por ahora, yo y usted lector, sólo tenemos la posibilidad de pensar en qué vivienda escogeríamos, y dónde, si tuviéramos la posibilidad de pagarla.

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De Rusia con amor. Putin va a Irán

Este fin de semana que terminó, tuve la oportunidad de ir de visita a una casa que se había comprado una de mis tías, la hermana de mi padre, en una villa. Mientras me dirigía hacia allá podría pensar en que iba a poder descansar, pasando unos días realmente relajantes escapándome de la ciudad y ubicándome fuera del estrés que significaba el inicio de los cursos, y el trabajo que me había agotado durante toda la semana pasada. En fin, ya podía ver muy bien cómo estaría en su unifamiliar manteniendo largas conversiones, que se extenderían por varias horas, con mi tía y con su esposo. Ambos, profesores retirados que tenían mucho conocimiento para brindar a cualquier persona con la que compartieran aunque sea un pequeño momento y por lo que su compañía era siempre agradable además de muy instructiva.

 

La cuestión era que yo iba a visitar ambos y también a mi primo, que vivía también con su recién formada familia cerca de allí. La reunión iba a tomar forma a partir del sábado al mediodía y llegarían además algunos otros primos con sus familias. En realidad no éramos muchos, pero siempre la pasábamos muy bien cuando nos juntábamos en una de las casas que habían comprado en la villa los tíos. Ya habían sido varias las ocasiones en las que habíamos podido disfrutar de ese tipo de encuentros familiares, por lo que cada vez los hacíamos con mayor frecuencia.

 

Luego de haber pasado varios momentos agradables y haber descansado en verdad de todo lo que tenía que volver afrontar desde el lunes, me sentí realmente relajado. Pensando sobre todo en que un viaje para algunos es algo tranquilo, mientras para otros puede resultar en verdad estresante. Ello, porque leyendo el diario me di con la noticia de que había una alerta sobre un posible ataque suicida a Vladimir Putin, el actual presidente de Rusia, cuando este se dirigiera a Irán, en una visita que duraría los días lunes y martes. Sin embargo, también me pude enterar de que esa noticia había sido desmentida por representantes iraníes, con lo cual trataban de calmar todos los ánimos durante la visita.

 

Me pareció realmente absurdo y paradójico, en ese momento, que mientras yo me había trasladado a otro lugar para encontrar paz, felicidad y descanso, otra persona (nada más y nada menos que un presidente) estuviera a punto de partir hacia un país en el que había la posibilidad de que un atentado en contra de su persona se llevara a cabo. Y me pareció más absurdo pues iba a una junta en la que participarían los estado ribereños del mar Caspio, entre los cuales está Irán y Rusia; además de que Putin defendía la posición iraní frente a la acusación norteamericana sobre las armas nucleares que este país podría tener.

 

El punto final de la lectura de esa noticia en el diario fue que definitivamente cada quien tiene un mundo personal en el que vive. Yo por ahora estaba relajándome en el unifamiliar ubicado en la villa, pero pronto volvería a mi rutina laboral, con lo cual mi mundo tendría otra vez esa enorme carga de pesadez. El asunto era que tal vez debía quedarme unos día más descansando para tomar todo con tranquilidad, pero las responsabilidades me llamaban. Mientras tanto, muy lejos, Putin también tenía que seguir su responsabilidad de presidente y asistir a esa cumbre. Y eso, como había podido observa también, no tiene diferencias para ninguno: las responsabilidades llaman en cualquier momento y lo único que hay que hacer es seguirlas.

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Por una Tierra más verde

Hoy en día, las campañas que se llevan a cabo por cualquier tipo de negocio tienen un doble trasfondo. Esto debido a que el fin de las compañías y empresas en aumentar su rentabilidad, eso lo sabemos todos. Pero en la actualidad se lanzan campañas que no necesariamente tienen que ver con el producto en sí, es decir con aquel con el que se comercializa dentro de un mercado específico. Estas son las famosas campañas del marketing social. Una herramienta que sirve para que las empresas sean vistas como protectoras del espacio social en el que mueven sus negocios, y más aún de todo el planeta.

 

Entra las campañas más comunes en los últimos tiempos está aquellas que apuestan por una mejor conservación del medio ambiente para que de esa manera la calidad de vida mejore en todo el planeta y no nos acerquemos a nuestro propio fin causado por nosotros mismo. Estas acciones tienen un doble origen (aunque estas dos bases representen una causa y efecto). De manera general, la primera cuestión por la que el medio ambiente es hoy una cuestión central es que el calentamiento global aqueja a grandes regiones de nuestro planeta, y a las demás les causa daños, no irreversibles pero sí preocupantes. Y el otro origen de esa preocupación, es que como la gente anda tan preocupada en este problema, los negocios se han valido de ella para enmascararse como protectores y dar una imagen de identificación con el cliente. Y aunque jamás se puede generalizar, y meter a todos dentro de un mismo grupo, es cierto que muchos han obrado de esa manera.

 

En el sector inmobiliario por ejemplo hace muy poco tiempo (tan sólo unas semanas atrás) se lanzó el proyecto de un complejo de viviendas, o una villa, ecológica en la cual se podría disfrutar de las mejores condiciones de vida en comunidad, respetando al planeta y cuidándolo de que no se vaya a degradar más de lo que ya está. Este por ejemplo, es un caso de haber mezclado esta necesidad mundial de una seguridad ambiental planetaria, con el negocio de los inmuebles, obteniendo de esa manera una fuerte idea de lo que querrá la nueva generación de compradores en un futuro no muy lejano al que ya vivimos hoy en día. Quizá tan sólo en menos de una década, podremos ver cómo esta tendencia del mercado inmobiliario aumenta vertiginosamente.

 

Pero también existe otra manera de emplear las campañas. Más directamente, estas se hacen mezclando esas mismas necesidades con la marca, o el nombre de la empresa. De esta manera por ejemplo muchas inmobiliarias, apuestan por acompañar a sus propiedades, apartamentos, casa, villas, chalets, etc. de una idea de resguardo del ambiente, ya que se llenan de áreas verdes que constituyen una ayuda al mantenimiento del planeta. De esta manera  buscan la forma de que el cliente asocie cierta agencia inmobiliaria con la ayuda del planeta, con lo cual  estas agencias, son vistas con mejores ojos y logran un posicionamiento en la cabeza del futuro comprador. Con esta nueva técnica, no sólo se logra que la venta aumente proporcionalmente, sino que también las compañías alcanzan un estado de buena empresa para los demás, con lo cual logran su principal objetivo: vender.

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