La teoría de la villa burbuja
Nadie puede negar que la tranquilidad y seguridad que te ofrece el vivir en una villa es superior a la de vivir en una casa o en un apartamento, eso todo el mundo lo tiene claro, casi todo. La mayoría de amigos que ya están casados, coinciden en que una villa es mucho más confortable para una familia porque los niños están más seguros, corren menos peligros, se conoce con más cercanía a los vecinos y porque se esta dentro de un perímetro resguardado por seguridad particular, muy distinto a vivir en un apartamento o una casa en la ciudad.
Una villa se convierte en un refugio, en un lugar aislado de la vida cotidiana donde se blinda a los residentes de los temores, de los riesgos y de las ansiedades comunes de vivir en esa selva de cemento que es la ciudad. Esto, la mayoría lo encuentra beneficioso –me incluyo-, pero hay personas que lo ven como un factor perjudicable, especialmente para la formación de los niños.
Hace unos días me encontré con mi antiguo amigo, Javier, no lo veía hace varios años desde que se fue a vivir a Almería. Nos tomamos un café y conversamos sobre todos los pendientes; fútbol, mujeres, amigos, trabajo, familia y temas de actualidad. Hasta que saltó a la palestra el tema de las villas, él se había mudado recientemente de una hacia una casa más grande y cómoda en la ciudad, eso luego de vivir casi tres años en la villa y de experimentar –según él- esa sensación de seguridad excesiva y aburrida por la que decidió mudarse.
Me explicó que estaba de acuerdo en que un avilla era mucho más segura, pero a la vez me desplomó con su teoría de la villa burbuja. Dijo con una seguridad de político envidiable, que la excesiva protección que la villa ejercía sobre los residentes formaba una especie de ausencia de comportamiento en casos de situaciones peligrosas, haciendo más indefensos a los chicos y más accesibles a los riesgos de la verdadera ciudad.
En su teoría, los niños que vivían en las villas, crecían sin estar acostumbrados a los riesgos que un niño común de ciudad pasa a esa edad, y que le ayudan a conocer y anticiparse a los riesgos mediante el uso y asimilación de las experiencias (es cierto, parecía toda una teoría psicológica y antropológica, Javier había estudiado ambas carreras y se especializaba en el estudio de las culturas híbridas, por eso su lenguaje medio complicado que intento reproducir para darle la misma seriedad con que me contaba sobre el tema ), me decía que este efecto sobre los niños, además de protegerlos y de brindar una tranquilidad supuesta por los padres, los formaba con poca capacidad de resistencia y asimilación de experiencias en una edad ya mayor como la adolescencia, esto también podría inferir en dificultades para Inter. Relacionarse con chicos de otros lugares, para comunicarse y para desarrollar correctamente su habilidad Inter. Personal.
El efecto burbuja entonces se producía, la villa habría funcionado como una especie de burbuja que aislaba al niño del exterior y que al crecer se rompe para dejarlo desprotegido de una realidad mucho más tosca y agresiva a la de la acostumbrada dentro de la villa. Esta teoría suena absurda y me hizo reflexionar sobre el peligro de mezclar café con una decena de copa de vinos. Las burbujas podían quedarse en el cerebro.